Yeimis marcela
1. La piel es nuestro escudo natural. Si tenemos un manto hidrolipídico fuerte y una piel sin heridas, a los parásitos les resulta mucho más difícil entrar o alojarse. Una piel descuidada o con la barrera rota es como una puerta abierta para este tipo de infecciones. 2.Son la base de todo. Lavarse las manos, no compartir objetos personales como toallas o cepillos, y mantener nuestra ropa de cama limpia corta el ciclo de contagio. En nuestro caso como esteticistas, la desinfección total de la cabina es lo que protege tanto al cliente como a nosotras 3. Los signos más comunes son el picor intenso (que muchas veces empeora de noche), la aparición de granitos rojos, surcos o "caminitos" bajo la piel (como en la sarna) y, en algunos casos, la presencia visible del parásito o sus huevos, como pasa con los piojos. 4. Principalmente para dos cosas: primero, para evitar que el problema se extienda a otras personas (ya que suelen ser muy contagiosos), y segundo, para evitar que la persona se lastime tanto al rascarse que termine causando una infección bacteriana más grave o dejando cicatrices permanentes.
